Carne

​Quería robarme la identidad, decía. 

Y dicen que hay amistades que te ahogan hasta arrancarte las entrañas,

el respirar, 

el sentir,

el compartir,

el ser. 

Como si querer a alguien fuese irremediablemente enlazado con la soga.

La que ella me ató sobre las curvas mediante las que asentía a sus comentarios,

machistas,

en absoluto objetivos,

llenos de envidia 

Rencor 

Y odio.

Odio

todo lo que me hizo creer que era y luego no fue.

Todo lo que parecíamos ser pero luego rompió.

Y es que, ya lo decían los búhos que desde la perspectiva idónea nos observaban, que más que amistad

parecía un ave carroñera sobre carne fresca.

Y es que quienes chupan sangre acaban tirando los cuerpos al vacío para proveerse de otros más frescos.

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