Lo débil también ruge

Hablamos de mujeres fuertes, pero poco hablamos de la fortaleza que supone vivir el derrumbamiento de mi ser cuando la espalda en la que me sostenía decaía. Tanta dependencia puesta en bandeja, tanta perseverancia puesta en cuestión.

Hablamos de mujeres fuertes, y obviamos a las más débiles.

¿Débiles?

¿Por qué débiles?

El dolor no te hace más débil, el dolor no te hace más víctima, el dolor no te quita el mérito de sobrevivir a quien menos esperarías que querría quitarte la vida. Bajo tu techo, bajo tus sábanas, sobre tus hombros, bajo sus brazos. “Amor, perdóname, no pretendía hacerte daño”. Pero claro que quería, toda la sociedad quiere herirte, porque eres el aguijón de la abeja que todos guardan por si algún día decide volar y choca contra un pistilo. La abeja que guardan, por si algún día, les cede su miel, o su vida, lo mismo es.

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