poesía

Despedidas

A veces me duele la vida tanto como me duele el pecho cuando alguien se va sin despedirse. Las despedidas me son de lo más importante. Ninguna relación termina si no hay despedida, y eso, aún mi corazón no lo entiende, o no se lo explico bien.

Sé que existen personas que te trastocan, que te cambian, que te influyen y que te invaden de toxicidad; sé que hay personas de todo, de todo lo que no debemos tener y de todo lo que nos gustaría sentir. Sé que hay quienes sabiendo que dolerá, ceden todos sus órganos, todo de sí. Sé que hay quienes, sin más, ceden. Y quienes, con todo, absorben llegando a asfixiar. Sintiendo que mi cuerpo cada año que pasa se encuentra más vacío de órganos, intento explicarle a ese músculo que palpita en mi interior que las personas no se despiden porque tampoco nunca se llegaron a presentar. Las personas que giran sobre sí y caminan en dirección contraria, nunca llegaron a caminar junto a nosotras. Nunca, jamás, llegaron a acompañarnos en el camino.

Y aún así, palpito por ellas. Porque, en realidad, si somos la suma de quienes nos han devorado y quienes nos han recompuesto, he de decir que, sintiéndolo mucho, el dolor es tan necesario como la mano que nos recoge y nos da cobijo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s